sábado, 19 de julio de 2014

Raviolis con ratas y caviar de tomate



Aunque, que yo recuerde, nunca he utilizado pasta fresca en mis recetas, en esta ocasión me he decidido a probar a unir tres recetas en una.

Por un lado una idea de una receta del blog “Marian cocina con imaginación” y vaya si la tiene… donde nos enseña a hacer caviar con zumo de tomate, como mi paciencia es mucho más pequeñita que la de Marian, empecé a imitarla, pero me aburrí rápido de fabricar huevecitos de zumo de tomate y en lugar de seguir haciendo huevos que cuesta más trabajo, opte por hacer unas ratas de zumo de tomate.

Como la receta contiene carne y tomate, casi siempre, la pasta la hago a la boloñesa, se me ocurrió que sería una buena ocasión para colocar una salsa carbonara, a mi manera.

Y para rematar unos raviolis de pasta fresca con ternera y verdura, con esta receta participo en el Reto de Julio de Cocineros del Mundo propuesto por Giovanni Rana.

 

La verdad, es que la receta quedo muy agradable, por lo cual, sin complicaros tanto la vida como yo en esta receta os recomiendo probar este tipo de pastas, si no las conocéis.

 

De hecho como solo use medio paquete, ayer para la cena, realice otra receta con esta misma pasta, mucho más sencilla, que próximamente os publicare.

 

 

INGREDIENTES (2 personas):

 

 

Para las ratas y el caviar de zumo de tomate

 

 

Ingredientes: (12 ratas)

200 ml de zumo de tomate
4 g de agar agar (o gelatina)
Pimienta
Sal
Moldes con forma de rata (o de lo que tengáis)

Si preparáis también el caviar:

Hielo
Aceite
Cuentagotas de cocina o jeringüilla

 

Para la pasta:

 

 

½ paquete de raviolis pasta fresca de ternera y verdura (en este caso Giovanni Rana)

2 aceitunas rellenas (decoración)

2 rodajas de queso fresco (decoración)

1 cucharada de aceite de oliva

½ pastilla de concentrado de carne

 

 

 

Para la salsa carbonara

 

 

75 g de beicon cortado a taquitos

½ cebolla

2 cucharadas soperas de piñones

200 g de nata liquida (prefiero la de montar)

3 cucharadas de queso rallado (en mi caso Parmesano)

2 cucharadas de mantequilla

Sal

Pimienta

 

 

Preparación:

 

Como para preparar nuestras ratas, hace falta un tiempo de reposo en la nevera, prepararemos en primer lugar las ratas y si os animáis, para mejorar la decoración, podéis preparar unos pocos huevos de caviar de zumo de tomate.

Colocamos el zumo de tomate en un cazo, le añadimos la sal y la pimienta y lo colocamos a fuego medio hasta que comience a hervir.

Añadimos el agar agar o la gelatina y removemos hasta su completa disolución, a fuego lento.

Se coloca en los moldes y tenemos listas nuestras ratas para decorar cualquier receta que admita tomate y seguro que sorprendemos en la mesa con algo tan simple.

Para preparar el caviar será necesario colocar aceite en un recipiente, a su vez colocar este recipiente en otro lleno de cubitos de hielo, dejar enfriar bien el aceite, e ir tirando gotita a gotita con ayuda de un cuentagotas o jeringuilla el tomate preparado con anterioridad.

Escurrimos bien el aceite con un colador y reservamos junto a las ratas, hasta el momento de montar el plato, en la nevera.

La pasta la podemos realizar siguiendo las instrucciones del fabricante, introduciendo los raviolis en agua hirviendo durante 3 minutos y posteriormente dejarlos enfriar en un escurridor.

 

En mi caso, añadí al agua un chorrito de aceite de oliva y media pastilla de concentrado de carne, que algo de sabor les agregara y el aceite evitara que se nos peguen los raviolis.

 

Ya tenemos casi lista nuestra “complicada” receta, solo nos falta una simple salsa carbonara y montar el plato.

 

Pasamos a realizar la carbonara.

 

En primer lugar, pelamos y cortamos en juliana la cebolla.

Freímos la cebolla hasta que este tierna, en un poco de aceite, añadiéndole sal para ayudarla a sudar.

 

Cuando la cebolla este casi lista añadimos los piñones y los dejamos tostarse un poco con ella.

 

Añadimos también el beicon troceado.

 

Añadimos la nata y los raviolis que ya los tendremos cocidos y escurridos.

 

Dejamos cocerse un poco para que se nos caliente la nata, retocamos la sal y añadimos pimienta al gusto.

 

Ahora emplatamos los raviolis, colocándolos junto con la carbonara alrededor de los bordes del plato, dejando el centro vacío, para más tarde colocar las ratas y el queso fresco.

 

Colocamos abundante queso rallado sobre los raviolis y gratinamos a 160º en el horno.

 

Antes de servir a la mesa colocamos la rodaja de queso fresco en el centro de cada plato, con cuatro ratas sobre ella.

 

Justo en el centro de la rodaja de queso fresco colocáis una aceituna rellena, por si las ratas tienen hambre, que se entretengan.

 

 

Si os habéis decidido a hacer el caviar, lo colocáis arbitrariamente sobre los raviolis, que les sentara bien un “tokecito” de color rojo.

 


 

viernes, 18 de julio de 2014

Olaf Jansen



En este articulo, os contare la historia de Olaf Jansen, una historia muy interesante contada por Willis George, en su novela publicada en el año 1.908 “El ahumado Dios, o un viaje al interior de la Tierra” que según su autor, la historia es verdadera.

Para introducirnos en esta historia, mejor que conozcamos la “supuesta” existencia de una civilización escondida en las entrañas de la Tierra, bajo nuestros pies… esta civilización es conocida bajo el nombre de Agharta.

También el comandante Byrd, nos conto unas extrañas experiencias vividas en los polos de la Tierra.
Olaf Jansen nació en Uleaborg, una pequeña ciudad marinera rusa, un 27 de octubre de 1.811, aunque su nacionalidad es noruega.

Olaf Jansen, desde los 14 años acostumbraba a acompañar a su padre Jens Jansen, en sus viajes de pesca, hasta que a sus 19 años realizó su último y extraordinario viaje junto con su padre.

Jens y Olaf, zarparon con su sloop de pesca (consiste en un barco de vela con aparejo proa-popa y un único palo) el día 3 de abril de 1.829, llegando a la ciudad de Christiansand, donde ambos descansan dos días para después nuevamente zarpar con dirección a las Islas Lofoden.

Más tarde hicieron escala en Hammerfest, descansando una semana y cargando suministros de provisiones y agua, para después continuar viaje hacia Spitzbergen.

Jens y Olaf llegan a Spitzbergen el 23 de junio de 1.829 y anclan en Wijade Bay.

Aprovechando un fuerte viento que soplaba desde el sudoeste, Jens decidió aprovecharlo y navegar hacia Franz Josef Land, para junto con la pesca, llenar las bodegas de colmillos de marfil, que eran muy apreciados en Estocolmo.

Tras esto, navegando ambos, se vieron envueltos en una gran tormenta de nieve, viento y niebla, que estuvo a punto de hundir el barco en el cual navegaban.

Curiosamente al terminar la tormenta, llego la calma, pero con la tormenta también desaparecieron los iceberg…

También descubrieron que los barriles de agua que tenían en la bodega estaban vacios, lo cual les hizo entrar una gran sed, así como también comprendieron que tenían un serio problema.

Para olvidar la sed, subieron comida y un vaso vacio de la bodega, llenaron el vaso de agua de mar y curiosamente esa agua no estaba salada…

Ambos llenaron rápidamente los dos barriles de esta agua dulce, creyendo que el agua dulce era una gracia de los dioses Odín y Thor.

Tras esto su brújula comenzó a reaccionar extrañamente…

Cuando uno de los barriles de agua se agoto, fueron a rellenarlo… pero el agua del mar volvía a ser salada.

El padre de Olaf un día muestra a este en el horizonte un nuevo Sol, comentado a su hijo que ha leído sobre esos falsos soles, los cuales son espejismos que pronto desaparecen, pero este “falso” Sol, no desapareció…

Poco tiempo después de esto el padre de Olaf despertó a este diciendo que había tierra a la vista…

La brújula de nuevo parecía funcionar de nuevo correctamente…

Desembarcaron en una playa donde recolectaron frutos secos, que les sentaron muy bien a su aburrida dieta.

Navegando por el río, observaron un enorme barco de enormes dimensiones y de diferente construcción a la que ambos conocían.

En el barco un gran coro cantaba y tocaban una música similar a la producida por las arpas.

El gran barco se detuvo, bajaron un bote y 6 hombres de gran estatura, se acercaron al sloop de pesca, hablando en un extraño idioma.

Tanto Olaf como su padre acompañaron a esos hombres a su barco y poco después estos hombres, recogieron el sloop de pesca, sacándolo del agua con un extraño gancho y unos aparejos.

En este gran braco habían varios cientos de personas, la nave se llamaba “El Naz” que mas tarde ambos (padre e hijo), se enteraron que significaba “placer” o mas correctamente traducido “Excursión de placer”.

Los motores de este gran barco eran silenciosos y a la vez muy potentes.

Este gran barco por las noches estaba iluminado por algo similar a lo que ahora conocemos por electricidad, pero en otoño del año 1.829, ni Olaf, ni su padre conocían la electricidad.

El barco se detuvo durante dos días en la ciudad de Jehú (ciudad portuaria), que Jens pensó que estaría situada bajo Estocolmo o Londres, la ocupación de sus habitantes parecía ser la agricultura.

El oro era muy abundante, tanto en el barco como en la ciudad de Jehú, las cúpulas de los edificios públicos eran de oro, los acabados de los templos de la música estaban repletos de oro, puertas y mesas estaban recubiertas de láminas de oro.

La vegetación, como los productos de la tierra eran tan grandes como los habitantes de esta nueva tierra… para poner un ejemplo, las uvas eran del tamaño de una naranja, también habían grandes manadas de ganado.

Olaf y su padre vivieron en Jehú durante todo un año, teniendo como instructores a Jules Galdea y su mujer, tiempo en el cual ambos aprendieron bastante bien el lenguaje de estos grandes seres.

Pasado este tiempo a Jehú llego un enviado del gobernante de una ciudad llamada Eden, que durante dos días estuvo preguntando a Olaf y su padre por el lugar de donde procedían, quienes vivían en donde vivían, como vivían, sus creencias religiosas y muchas más cosas.

El sol raro del que hablamos más arriba es llamado “El Dios del Humo” que parece ser que está suspendido en el centro de la Tierra, mantenido en su lugar, se supone, que por las leyes de la gravitación.

Más tarde Olaf descubrió que el idioma de estas gentes es muy similar al sanscrito.

Tanto Olaf como su padre, fueron llevados a la ciudad de Edén, en un artilugio supuestamente eléctrico y silencioso, desconocido por ellos, que corría por un carril a muy elevada velocidad, al parecer utilizando sistemas antigravitatorios.

Ambos fueros fueron llevados a una lujosa sala y fueron recibidos por el Sumo Sacerdote.

De la cuidad de Eden parten cuatro ríos, los nombres de estos ríos son Éufrates, Pisón, Guijón y Tigris, los cuales salen de una misma fuente en direcciones opuestas, fuente que los lugareños denominan “Ombligo de la Tierra”.

Tras una larga charla con el Sumo Sacerdote, este les pregunto a Olaf y su padre si deseaban permanecer en este lugar o regresar a su hogar, en el exterior de la Tierra.

Ambos pidieron conocer el mejor el lugar, pero con la idea de regresar, a lo que el Sumo Sacerdote les advirtió que el regreso, una vez abandonada, sería tan peligroso con el viaje de ida.

Después de un recorrido por diversas ciudades, Olaf y su padre regresaron a la ciudad de Jehú, donde les esperaba el barco que los recogió, llevando su pequeño barco de pesca, llevando a ambos, junto con su embarcación a la desembocadura del río Tigris donde ambos fueron recogidos.

Al salir e intentar regresar, los vientos no eran propicios por lo cual el padre de Olaf decidió cambiar el rumbo y en lugar de navegar hacia el norte, navegar hacia el sur, regresando a la Tierra Hueca, llegando a la ciudad de Delfi, donde descansaron dos días y fueron recibidos hospitalariamente por sus habitantes.

Partieron de nuevo, navegando por un estrecho canal hasta llegar a una playa, donde descansaron.

Al partir de nuevo, al poco tiempo avistaron unas aves conocidas, pingüinos.

Tras navegar unos cien días o más, avistaron el Sol por la abertura de la Tierra Hueca y pocos días después empezaron a ver los icebergs…

Como lo interesante del relato para este artículo considero que es la llegada y la estancia en la Tierra Hueca, no os contare su viaje de retorno, ni lo que ocurrió cuando Olaf llego a su casa, que también es interesante, pero quien lo desee, puede leer la historia completa en el siguiente enlace.


Hasta aquí tenemos la historia de una visita a la Tierra Hueca, si es realidad o ficción, lo dejo a la opinión del lector.

Pero también os recuerdo que en Google Maps donde supuestamente están los agujeros de los polos… estos están borrados…

Los aviones, generalmente vuelan en línea recta, pero “curiosamente” no tienen permitido sobrevolar los polos…

William Reed tras leer el libro “El Dios que Humea” lanzo una teoría sobre la región polar, la cual afirma que en los polos existen esas aberturas, ahora algunos afirman que esas aberturas existen en todos los planetas.

Un dato muy curioso… en la región de Bereskova, en el año 1.902, apareció un mamut congelado, envuelto en hielo, flotando cerca de las islas Aleutianas, afirmando los científicos que lo investigaron que el proceso de descomposición, a esas temperaturas no demasiado frías debería haber continuado, afirmando que el mamut no debería tener más de uno o dos siglos.

También a partir del año 1.920, Marshall B. Gardner ideó nuevas teorías para completar las teorías de William Reed y se preguntaba que si las nieves de color que caen en zonas árticas, no serian producidas por el polen de las plantas de la Tierra Hueca…

Marshall B. Gardner, también cree que en el casquete polar de Marte,  el “hielo” que le da su color blancuzco, son nubes y cuando este casquete blanquecino se desvanece, es porque las nubes entran en el Marte Hueco.

También unos soviéticos, cuyo nombre no ha sido desvelado, afirman que los polos magnéticos no son un punto, si no una línea circular perfecta…

También en el año 1.909, el Dr. Frederick Cook fue considerado el conquistador del Polo Norte el 21 de abril de 1.909… pero el vicealmirante Robert E. Peary, declaró que el 6 de abril planto una bandera norteamericana en el Polo Norte, por lo cual debió encontrarse la bandera de Peary… como no hay testigos nos quedamos con la duda.


Para mayor información os remito a la Biblioteca Pleyades en su artículo “¿Gran descubrimiento o increíble demencia?”

jueves, 17 de julio de 2014

Rollitos de salmon


En esta ocasión he robado su idea a Mayte, del blog “Las delicias de Mayte” en su receta “Rollito delicioso”.

Ingredientes (2 personas):

2 huevos
1 loncha de salmón
Queso de untar
4 higos
Pimiento rojo de lata
Lechuga
Aceite de oliva

Preparación:

La verdad es que la idea de Mayte queda espectacular y además es fácil de realizar.

En primer lugar preparamos dos tortillas francesas, sin ponerles sal, que el salmón ya tiene sal de sobra.

Realizamos ambas tortillas y las dejamos escurrir el sobrante de aceite sobre papel de cocina.

Cortamos la loncha salmón por la mitad, repartiendo el salmón entre ambas tortillas.

Cubrimos el salmón con queso de untar.

En el fondo del plato de servir colocamos unas hojas de lechuga picadas.

Enrollamos cada tortilla con su contenido de salmón y queso sobre si misma colocándola sobre su cama de lechuga.

Decoramos la tortilla con el pimiento de lata.

Seguimos decorando colocando un higo fresco partido por la mitad a cada lado de la tortilla.

Rociamos con un chorrito de aceite de oliva y guardamos en la nevera hasta la hora de servir.



miércoles, 16 de julio de 2014

Ratas de tomate



El otro día mi amiga Patricia que es Argentina, me mostro una receta rara y como para raro yo…

Aunque ella tiene su propio blog, con interesantes recetas que os aconsejo visitar, me comento que en el blog “Marian cocina con imaginación” nos enseñan a realizar una interesante y curiosa receta “Cocina molecular: caviar de tomate”-

La verdad es que la primera idea fue realizar el caviar de tomate, de hecho lo comencé a realizar con un cuentagotas gigante (de los de cocina), pero como no me quedaba demasiado a mi gusto y además hacía falta la paciencia de un santo para hacer los huevecitos, uno a uno,  así que me busque otra salida más rápida para terminar el zumo de tomate.

La idea fue utilizar una cubitera de silicona para hacer esa especie de ratas rojas que veis en la foto.

Esta receta es la primera parte de una próxima receta, que publicare con unos raviolis rellenos de ternera con salsa carbonara y las ratas rojas.

Ingredientes: (12 ratas)

200 ml de zumo de tomate
4 g de agar agar (o gelatina)
Pimienta
Sal

Preparación:

Aunque la idea original de hacer huevos de caviar (hice unos pocos), hace falta armarse de paciencia, lo de hacer las ratas es muy sencillo y también queda espectacular la presentación.

Colocamos el zumo de tomate en un cazo, le añadimos la sal y la pimienta y lo colocamos a fuego medio hasta que comience a hervir.

Añadimos el agar agar o la gelatina y removemos hasta su completa disolución, a fuego lento.

Se coloca en los moldes, dejamos enfriar e introducimos un par de horas en el frigorífico y tendemos listas nuestras ratas, para decorar cualquier receta que admita tomate y seguro que sorprendemos en la mesa con algo tan simple.

martes, 15 de julio de 2014

Bombillas y el cartel Phoebus


En esta ocasión os escribiré sobre los pactos de las grandes empresas, un pacto realizado por los fabricantes de bombillas hace muchos años, si unos simples fabricantes de bombillas realizan estos pactos… ¿qué ocurrirá con las farmacéuticas, las petroleras, las alimentarias, las de armas o las de tecnología…?

Puesto que voy a escribiros sobre bombillas, creo que mejor que comencemos por el principio y conozcamos que es una bombilla.

Realmente una bombilla no es nada más que un aparato eléctrico, el cual produce luz cuando los electrones pasan por su filamento generando calor y luz.

Heinrich Goebel, fue un alemán que patento ya en el año 1.855 su bombilla.

El 11 de julio de 1.874 Alexander Lodygin, inventor ruso, patento una bombilla con filamento de carbono, aunque su duración era baja.

El primero en patentar la bombilla viable fuera del laboratorio, fue Thomas Alba Edison, que patento una bombilla con filamento de carbono, el 27 de enero del año 1.880.

Año 2.009 la Unión Europea establece la prohibición de la fabricación y distribución de lámparas incandescentes para que sean progresivamente sustituidas por lámparas más eficientes.

Actualmente existen varios tipos de bombillas.

La lámpara incandescente es la típica bombilla de toda la vida, posee un filamento de wolframio que al pasar los electrones por él, adquiere el color rojo blanco, actualmente se las considera poco eficientes, puesto que solo aprovecha para generar luz el 15% de la energía que consume, mientras que el 85% lo convierte en calor.

La lámpara halógena  no es más que una variación de la típica bombilla de toda la vida, con un filamento de tungsteno, este está acompañado de un gas inerte y de gas halógeno, lo cual le permite aumentar su vida útil.

La lámpara fluorescente, generalmente tiene forma de tubo y se ilumina por descarga o ionización del gas contenido en ella.

La lámpara fluorescente compacta o bombillas de bajo consumo, son fluorescentes con rosca de bombilla normal.

La lámpara de led, son las bombillas más modernas que generan luz gracias a sus diodos emisores de luz, los cuales no generan calor, en teoría tienen una gran duración y un bajo consumo energético.
Osram fue la precursora del cartel, cuando en el año 1.921 creó la Internationale Glühlampen Preisvereinigung.

General Electric creo en Paris la International General Electric Company, cuando Philips y otros fabricantes se introdujeron en el mercado estadounidense.

Como comenzaba a haber competencia, las grandes empresas del sector negociaron la creación de un cartel.

Después de conocer la historia de la bombilla y los diversos tipos más modernos, regresamos al pasado, concretamente al día 23 de diciembre del año 1.924, cuando las empresas importantes fabricantes de bombillas llegaron a un acuerdo.

Este acuerdo estuvo vigente durante unos 15 años, es conocido como el cartel Phoebus y fue firmado entre otras empresas, por empresas que actualmente son grandes multinacionales como Osram, Philips y General Electric, con este acuerdo consiguieron controlar la fabricación y venta de bombillas en todo el mundo.

Con este acuerdo se ha dicho que estas empresas han evitado fabricar bombillas de mayor duración, conociendo tecnología para ello.

Phoebus oficialmente era una empresa helvética conocida bajo la denominación Phoebus S.A. Compagnie Industrielle pour le Developpement de l’Ecalirage.

Las empresas propietarias de Phoebus eran Osram, Philips, Tungsram, Associated Electrical Industries, Compagnie de Lampes, International General Electric, Lámparas Z, España y GE Overseas Group (fuente Wikipedia).

La misión de este acuerdo además de estandarizar el sistema de venta, acordaba que la duración de las bombillas debía de ser de alrededor de 1.000 horas.

Phoebus dividió los mercados de bombillas en tres categorías, por una parte los territorios nacionales del país de origen de cada fabricante, los territorios británicos de ultramar que pasaron al dominio de Associated Electrical Industries, Osram, Philips y Tungsram, como territorio común quedó el resto del mundo.

En el año 1.920 se unen varias compañías del norte de Europa creando la compañía North European Luna Co-op Society, aunque Phoebus amenazo a esta compañía tanto económica, como legalmente, en el año 1.931 esta compañía fabricaba y vendía bombillas a un precio mucho menor que Phoebus.

El acuerdo de Phoebus estaba pensado mantenerlo hasta 1.955, pero la Segunda Guerra Mundial quito poder a Phoebus, aunque en 1.948 fueron revividas sus ideas.

lunes, 14 de julio de 2014

Flan comprado



En raras ocasiones suelo comprar flanes en el supermercado, generalmente los suelo hacer yo, pero como todos tenemos días vagos, se puede preparar un postre espectacular sin hacer casi nada.


Ingredientes (2 personas):

2 flanes de huevo
2 Moras
1 plátano
6 fresas
2 cucharaditas de azúcar

Preparación:

Desmoldamos los flanes sobre sendas cazuelitas de barro.

Pelamos y cortamos en rodajas un plátano, repartiendo sus rodajas entre los dos flanes.

Desechamos la parte del tallo de las fresas y las partimos por la mitad, colocándolas alternadas con las rodajas de plátano.

Sobre cada flan colocamos una mora.

Rociamos con una cucharadita de azúcar y dejamos reposar en la nevera hasta la hora de servir.

domingo, 13 de julio de 2014

Paella al fuego




En este caso os traigo una receta que no todos podréis hacer, ya que todos no tenéis la posibilidad de utilizar un fuego de leña.

La verdad es que quedó rica, pero preocupado porque no sobrara, fui muy tacaño con el arroz y casi necesitamos unos palillos chinos y una lupa para encontrar el arroz.

Ingredientes (2 personas):

4 gambas grandes
2 cigalas
1 calamar pequeño troceado
1 filete de merluza
2 alitas de pollo
6 mejillones
1 puñadito de almejas
3 puñaditos de arroz (os aconsejo 4)
Caldo de paella con sofrito
Sal
Colorante (azafrán)
Aceite

Preparación:

Encendemos el fuego y colocamos la paellera en el con un generoso chorro de aceite.

Cuando se caliente el aceite, agregamos las alitas del pollo, hasta que comiencen a dorarse.

Cuando estén doradas, añadimos el calamar, las gambas y las cigalas (si son pequeñitas, añadir más cantidad y colocarlas después del arroz).

Les damos un par de vueltas y añadimos el arroz, dándole dos vueltas más.

Añadimos el caldo, puse medio tetrabrick (este me lo regalaron en un concurso de cocina, no lo conocía, se llama “Caldo de paella con sofrito Aneto”), aunque como de los precocinados no suelo fiarme mucho, tenía media ración de habas con tocino con su correspondiente sofrito y también se coló en la paella, que era gratis.

Se añade la sal y el colorante, sin abusar de la sal que tanto las habas como el sofrito (supongo) ya llevan sal.

Se deja a fuego vivo hasta que este el arroz un poco duro, entonces agregamos, la merluza, los mejillones y las almejas.

Procuramos bajar la temperatura del fuego (separando un poco la paellera por ejemplo) y dejamos hacerse hasta que el arroz este tierno y absorba todo el líquido.

Servir y comer bien calentita.