En esta ocasión he
optado por cocinar unas alitas de pollo en salsa de tomate y sandía,
aprovechando que tenía tomates demasiado maduros y restos de sandía, también
muy madurita.
Ingredientes (4 personas):
1.2 kg de alitas
de pollo descongeladas
1 cucharada de
ras el Hanout (o las especias de tu preferencia)
1 pizca de sal
(para que sude la cebolla)
1 chorrito
aceite de oliva
1 cebolla
grande picada
5 dientes de
ajos fileteados
700 ml de sandía
troceada
700 ml de tomate
triturado
1 vasito
vino blanco
1 pastilla
concentrado de caldo
1 puñadito
de espárragos de maceta
Preparación (120 minutos):
Comenzamos separando las alitas por su
articulación, las rociamos con aceite y espolvoreamos con la especia de vuestro gusto o ras el Hanout.
Freírlas en la freidora de aire, cocina a 180 °C
durante 15 minutos, remueve, y sube a 190 °C otros 7–10 minutos hasta que
queden doradas y tensas.
En una sartén amplia, pocha la cebolla y los ajos, sazonando,
para ayudar a sudar a la cebolla, a fuego medio hasta que estén tiernos y
ligeramente dorados.
Agregar el vaso de vino y a continuación añadir
sandía y tomate triturados, la pastilla de caldo, esperamos a que la salsa
comience a burbujear y añadimos las alitas fritas.
Bajamos el fuego al mínimo durante unos 60 minutos
o hasta que se espese la salsa.
Cuando este casi lista la salsa, añadimos los
espárragos de maceta.
Probar y si fuera necesario rectificar el punto de
sal, no es necesario añadir azúcar para matar el ácido del tomate, puesto que
la sandía ya le aporta azúcar.
Repartir entre cuatro platos y consumir mojando
sopitas de pan tierno en la salsa.




